─Hay cosas que la gente no sabe sobre mi
─Yo solo se que te amo y quiero estar contigo
─Antes de que digas algo─suspiro─ tienes que escuchar una larga historia
─Escucharé todo lo que tenga que escuchar con tal de estar contigo.
Una vez, una chica estaba en un parque, con un chico. Este le decía a cada segundo lo mucho que la amaba pero ella solo hacia silencio. Llego la hora de hablar y decirle toda la verdad sobre si misma.
─¿Como se que esto no es solo un juego para conquistarme?─volteó a ver esos lindos y misteriosos ojos amarillos.
─Porque quiero demostrarte que no es así
─¿Sabes qué es esto?─señaló el lado izquierdo de su pecho─se llama corazón, allí se encuentra la capacidad de amar del ser humano y los sentimientos. Yo tengo uno pero no es como cualquier otro, el mio vale demasiado y no todos pueden tenerlo.
─Haré lo que sea para tenerlo
─No es hacer, no es tan fácil ─volteó al costado y contemplo la puesta del sol─ mi corazón está en un frasco de acero y cubre cada comisura del mismo. Pero no es solo eso, esta capa está encerrada en una jaula de hierro, bien soldada por cierto, y esta jaula tiene un sistema de electricidad controlado por una maquinaria de lock a la que tienes que introducir una clave de 7 dígitos. No es todo, esta jaula está en una esfera transparente de porcelana pura, muy difícil de quebrar. Todos se preguntan ¿por qué esta tan cubierto? y mi respuesta es: Fui al doctor después de una gran crisis y este me dijo que si no le ponía esa protección podría sufrir una hemorragia la cual me eliminaría totalmente la capacidad de amar y todos saben que el que no ama es preferible que muera. Solo me permiten quitarles todas esas vendas si alguien encuentra la cura definitiva a mi corazón y pueda reconstruirlo, pero para eso tengo que estar segura que ese doctor está especializado en esto. Tal vez te den ganas de huir después de esto, pero quiero que sepas que no me dolerá, mi corazón tiene prevención.
El chico al escuchar aquella historia se puso de pie y en silenció emprendió su viaje hacia casa. La chica sin voltear y sin ganas de nada, dio un suspiro y encendió la música de su iPod como acostumbraba.
─Definitivamente, este no era el doctor correcto.